En cuanto a Sócrates…

 

A) La tarea socrática: la reforma moral del individuo y la polis

El pensamiento de Sócrates se halla esencialmente vinculado a su ciudad y a la política de ésta. El objetivo fundamental de Sócrates es recuperar el compromiso del ciudadano con la ciudad, pues la práctica y la filosofía sofística habían introducido el individualismo, la separación entre el individuo y su Estado. En este sentido, Sócrates introducirá que la tarea de mejorar la ciudad es inseparable de la tarea de mejorarse a sí mismo el individuo. Sócrates jamás comprendió al hombre aislado e individualista, y apenas podía comprender al hombre sin patria, al cosmopolita, como eran los sofistas. Creía que todo el que pueda ser útil a la ciudad tiene el deber moral de participar. En esto consiste, esencialmente, el moralismo socrático como fenómeno verdaderamente nuevo en Atenas. Comporta una nueva interpretación de la areté (excelencia, conducta sobresaliente en valor y arrojo en las batallas): este concepto se moraliza configurándose como virtud en el sentido de excelencia moral. En definitiva, Sócrates pretende sobrepasar el simple saber teórico (ciencia) para buscar una esfera de saberes que encaminen al hombre al recto comportamiento, es decir, al buen comportamiento.

 

B) El método socrático: la mayéutica

Para Sócrates, este ocuparse del propio perfeccionamiento moral, debe realizarse sobre la base de un análisis crítico de los propios conocimientos. Por eso, el reconocimiento de la ignorancia, el saber que no se sabe nada, se convierte en el comienzo de la sabiduría en cuanto obliga al hombre a ponerse a sí mismo como problema, a iniciarse en el camino de su propia formación personal en el sentido ético y moral.

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En consecuencia con lo anterior, Sócrates, a diferencia de los sofistas, no construye largos y hermosos discursos, sino diálogos metodológicamente construidos en dos partes fundamentales: la ironía y la mayéutica. Con la ironía desarrolla la refutación de la aparente sabiduría del interlocutor (el que le escucha y dialoga con él), que, llevado de su ignorancia, no sabe pero cree saber. Una larga sucesión de preguntas y respuestas tiende a lograr, por parte del interlocutor, el reconocimiento de la propia ignorancia, lo cual le deja en disposición de comenzar, de la mano de Sócrates, la búsqueda de la definición o el concepto, que supondría un verdadero saber. A esta segunda parte la llama el mismo Sócrates mayéutica, por tratarse de un arte parecido al que ejerce su madre: la partera ayuda a las mujeres a dar a luz cuerpos, Sócrates ayuda a los hombres a dar a luz pensamientos.

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Mediante la mayéutica, Sócrates pretende llegar a un conocimiento seguro sobre la verdad y lo bueno. Intenta encontrar definiciones de los conceptos morales universales (la justicia, el valor, la bondad); por eso, su método dialéctico de la mayéutica permite avanzar hasta el punto en que encuentra una perplejidad o contradicción, y esto nos permite pegar un salto en el grado de madurez de nuestros pensamientos. Así, ese desenmascaramiento de las ideas preconcebidas que se esconden en nosotros, es ya una ganancia y un primer peldaño hacia el conocimiento verdadero.

C) El intelectualismo moral

La moral socrática se basa en la identificación de la virtud con el conocimiento. Para Sócrates el hombre sabio es, a la vez, prudente; conoce lo que es bueno y lo que es hermoso y, basado en ese conocimiento que tiene de lo que es lo bueno, lo practica. El pensamiento socrático es que la conducta está determinada por el conocimiento. Sócrates no cree que nadie que conozca el bien pueda hacer el mal, es decir, que no actuaría mal voluntariamente si sabe lo que es el bien o la justicia.

La tarea ética y moral será, por tanto, tratar de conocer el bien. Cada uno debe realizar ese viaje interior hasta descubrir cuál es su bien real, qué son las virtudes y los vicios verdaderamente y cuál es el mejor camino hacia la felicidad. Por eso Sócrates defendía la idea que había grabada en el templo del famoso oráculo de Delfos “Conócete a ti mismo”.

Si la tarea ética más importante es tratar de conocer el bien y la justicia, la educación debía adquirir un papel central. Sócrates coincidía con los sofistas en su idea de la educación; como ellos, la consideraba necesaria para alcanzar una vida virtuosa y feliz. Sin embargo, los fines inmediatos que perseguían los sofistas eran el éxito y las cosas prácticas, mientras que Sócrates la orientaba hacia la vida misma, hacia la propia conducta (al actuar bien y justamente). Por tanto, la novedad de Sócrates es la preocupación moral, la sumisión de la educación a la ética.

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